Follando con mi madre de camino al pueblo

No se que tendrá el pueblo, si es el aire, la tranquilidad de la montaña, no lo sé, la cuestión es que siempre que subimos al pueblo mi madre se pone muy cachonda. En este último viaje no nos dio tiempo ni a llegar a casa, me hizo parar en mitad del camino para que le echara un polvo. Hay que ver como disfruta la mujer cuando la pongo a cuatro patas… ¡Se vuelve loca de placer!